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noviembre 13, 2018

Stan Lee, creador de mundos

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Por: Lady Stardust

“I still believe in heroes.” – Nick Fury, Avengers

Hace casi un siglo, el mundo era un lugar diferente. El fantasma de la Primera Guerra Mundial flotaba en los medios impresos. Estados Unidos, por su parte, veía florecer en Nueva York y en Hollywood ciudades prósperas: la primera, por la forma de entretenimiento barato que constituían las primeras películas; la segunda, una ciudad cultural y glamorosa que sirvió de inspiración para una de las grandes novelas de todos los tiempos: The Great Gatsby.

Fue en esta segunda ciudad donde vio la luz un tal Stanley Martin Lieber, nacido en 1922. La Gran Depresión de 1929 no estaba lejos, y el pequeño Stanley sufrió las consecuencias, ya que su padre batalló mucho para poder encontrar un trabajo. Esto, declaró él, le hizo pensar que lo más importante que podría hacer alguien era trabajar.

Así, a los 17 años, Stanley empezó a trabajar en una editorial, donde comenzó a escribir historias para cómics. Esta editorial se convertiría, en un futuro, en Marvel Comics. Con la Segunda Guerra Mundial ya escrita en los anales de la historia, la idea de héroes que lucharan contra los grandes temores de la humanidad (en ese momento, nazis o cualquier idea de guerra) era algo que atraía muchos lectores. A los 19 años, Stanley se convirtió en el editor en jefe de esa pequeña compañía: un jovencito con muchas historias que contar, a cargo de su propio reino. Fue cuando tomó el seudónimo que lo acompañaría toda la vida: Stan Lee. En 1940 trabajó en Capitán América¸ un superhéroe que luchaba contra la gran amenaza para Estados Unidos: los soviéticos.

Sin embargo, en 1960, Lee estaba pensando en dejar la editorial: no había podido crear “el cómic que deseaba hacer”. Fue su mujer, Joan, quien le animó a que lo hiciera. Así nacieron Los 4 Fantásticos, cómic que tuvo muchísimo éxito y que volvió a Marvel Comics la editorial más importante de los 60.

El periódico británico The Guardian declara que probablemente Stan Lee sea el mejor contador de historias de la época de la posguerra, y muy probablemente, tal declaración sea cierta. En los años siguientes, Stan Lee narró cuentos fantásticos basados en la mitología, cual Tolkien (Thor); fue vocero y reflejo de las preocupaciones de su época, como el pánico a la radioactividad y las posibles consecuencias de ésta (Spider-Man y su araña radioactiva); e incluso, cual Julio Verne, pudo predecir a un multimillonario que desarrollara enormes avances científicos, tales que le permitieran salvar el mundo, cuando Elon Musk ni ha salvado el mundo por muchos avances que tenga. Señoras y señores, Iron Man. Y todos estos ejemplos son sólo algunos de su amplio repertorio de personajes.

No conforme con esto, Lee empezó a entrelazar las historias de sus superhéroes, algo que no sólo es una tarea titánica para cualquier narrador, sino que resultó ser la mejor estrategia de marketing: los lectores empezaron a consumir varias series para no perderse detalles de la historia que pudieran haber aparecido en otro comic. Al entrelazar las historias, Stan Lee creó todo un universo en el cual lo imposible se volvía posible de la mano de sus superhéroes. Esos universos se fueron multiplicando con la aparición de las “Tierras” varias. En los cómics, Lee supo formular, para sus lectores, la teoría de los multiversos y los universos paralelos, teoría que todavía se sigue discutiendo entre los expertos de la física cuántica; teoría sobre la cual Stephen Hawking dejó un estudio póstumo.

Probablemente, el niño que fue Stan Lee nunca se imaginó que, en este universo que él habitaba, sus creaciones se volverían un monolito en la industria del cine. El Hollywood que era apenas un poco más viejo que Lee acogió las historias, las reinterpretaciones, otro universo paralelo en las películas del Universo Cinemático Marvel, universo que no sólo le ha dado la oportunidad a muchas otras personas de acercarse a las historias de Lee, pero que incluso permitió al creador convivir con sus creaciones. Desde su primera y breve aparición en la adaptación de X-Men del año 2000, Lee estuvo presente en las aventuras de sus héroes con una serie de cameos entrañables. ¿Qué mejor manera de honrar a los mundos de tu imaginación que ser parte de ellos?

Mundos donde siempre había una forma de volver de la muerte o de salvarse de ella, ya fuera por congelación, una gema que te hace viajar en el tiempo u otro mundo donde nada de eso hubiera sucedido. Quizá, ahorita, en otro universo paralelo, Stan Lee aún escribe lo que será su próxima historia, el próximo héroe que personas de todo el mundo considerarán un modelo a seguir, alguien con quien se identifican, un ejemplo para los momentos difíciles. Bien lo dijo el actor Seth Rogen en su Twitter: “Gracias Stan Lee, por hacer que todas las personas que se sienten distintas se den cuenta de que son especiales.” Gracias, Stan Lee, por recordarnos que aquellas personas extraordinarias pueden ser desde hechiceros hasta nerds picados por arañas. Gracias, Stan Lee, por hacernos creer que existen los héroes.

(Con información de The Guardian.)

 

 

 

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